Nos encantan los libros

Uno de mis cuentos cortos favoritos

Sección de cuentos cortos nueva:

Memorias de un ciclista

Corrió hacia la calle pero una duda lo asaltó mientras revoleaba un pie para montarse a la bicicleta: ¿había tomado la pastilla para la memoria? Ante esta incertidumbre, la pierna describió media parábola y quedó detenida un momento en el aire. Miró hacia La Bajadita, hacia esa calle que declinaba encajonada entre el caserío. La última casa de la izquierda, que se prolongaba en un cementerio de autos y un basural, era el consultorio del doctor Bonifacio Valladares, el mismo que le había recetado las pastillas contra la amnesia.

El interrogante persistía: ¿había tomado la pastilla o no? Trató de reconstruir todo cuanto había hecho desde la mañana, pero esa labor lo extenuaba. Algunos recortes de recuerdo le llegaban confusos. Era como si todo el día lo hubiese pasado prendido al manubrio y revoleando el pie derecho…, pero eso no era lógico.

Es difícil explicar cómo, en ese caos ilimitado de su pensamiento, concibió la idea de tomar una de sus pastillas contra la amnesia para dilucidar la cuestión.

Apoyó la bicicleta en el suelo, volvió dentro de la casa y tragó un comprimido celeste ayudado por un poco de agua. La iluminación fue instantánea. Recordó que había leído unas leyendas cortas y que en la tarde ya había tomado doce pastillas ese día, trece con ésta. Recordó también que desde temprano se había propuesto montar la bicicleta y volar hacia el consultorio del doctor para cambiar de receta antes que las grageas lo intoxicasen.

Cuando corría nuevamente hacia la calle, una terrible certidumbre lo obligó a soltar estas palabras desesperadas: “¡Puta madre, de nuevo no llego a La Bajadita!” Sin embargo, tozudamente, levantó la bicicleta y revoleó el pie por enésima vez, con la vana ilusión de poder dar dos pedaleadas y dejarse deslizar cuesta abajo, hacia el consultorio del doctor Valladares.

Monstruos

Recomendación literaria del mes de Septiembre 2015

Constituye la tercera novela del escritor norteamericano Chuck Palahniuk ( autor de títulos como “El Club de la Lucha” o “Asfixia” ) y provocó el rechazo por parte de las editoriales debido a su despiadado argumento. Monstruos-invisbles

A partir de una realidad grotesca, horriblemente mutilada,“Monstruos invisibles” ofrece una irreverente sucesión de situaciones, salpicadas por una buena cantidad de fluidos humanos e injertos de piel que se desprenden el los momentos menos oportunos, las cuales acaban provocándole al lector una verdadera sensación de malestar. Una bala perdida desfigura para siempre el rostro de la modelo Shannon McFarland, a partir de ese momento, la protagonista no sólo pierde su trabajo, a su novio y a la que consideraba su mejor amiga, ha de soportar además el miedo de todos aquellos que prefieren ignorarla. Con la ayuda de los poemas cortos de amor y del travestido Brandy Alexander ( una especie de Tyler Durden con bolso y zapatones de plataforma ) emprende un enloquecido viaje, a lo largo de cual, se cambiarán personalidades e historias, mezclado todo con algunas balas y muchas hormonas femeninas. La novela transcurre caprichosamente a lo largo del espacio y el tiempo, los “flash-back” que conducen al lector de nuevo a la habitación del hospital son particularmente divertidos, con una logopeda que intenta enseñar a hablar a la protagonista y una monja que busca emparejar a los pacientes desfigurados. En definitiva, no se trata de una subversión contra el orden establecido, como ocurría en “El Club de la Lucha”, al contrario, Palahniuk describe un proceso de transformación íntimo y personal. Una novela no siempre sencilla de leer, cuyo enrevesado argumento depara innumerables sorpresas a cualquiera que se atreva a sumergirse en sus página